La Calle de los Anticuarios es una vía empinada y estrecha ubicada en el barrio El Nogal, en Bogotá. Se extiende a lo largo de la calle 79B, entre la carrera 7.ª hacia el occidente y la carrera 9.ª hacia el oriente. Con el paso del tiempo, este lugar se ha convertido en un punto atractivo para coleccionistas, caminantes, amantes del arte y el diseño, así como para turistas que buscan experiencias culturales auténticas.
Antiguamente, esta zona hacía parte de una hacienda familiar ligada a la historia de la República y a ilustres apellidos colombianos. Su principal atractivo es la capilla de Santa María de los Ángeles, construida en 1920 y perteneciente originalmente a la familia Holguín, un linaje del que surgieron presidentes, lingüistas, músicos, pintores, escritores, filósofos y diplomáticos. Posteriormente, el cuidado de la capilla fue confiado a los hermanos Agustinos.
En este mismo lugar se encontraba la casa solariega de don Carlos Holguín, presidente de la República entre 1888 y 1892, al igual que lo fueron su hermano Jorge y su cuñado Miguel Antonio Caro. La capilla fue construida gracias a Margarita Holguín y Caro, esposa del presidente, en uno de los extremos de la vía, alrededor del cual comenzaron a surgir las residencias de otros miembros de la familia Holguín.
La zona se consolidó durante las décadas de 1940 y 1950. En 1953, la capilla pasó a ser la Parroquia de Santa Mónica, un templo de planta cruciforme que conserva pinturas realizadas por la hija del presidente Holguín. Salvo contadas excepciones, las casas de la calle 79B se mantienen casi intactas, preservando el carácter tradicional y “cachaquísimo” del sector. Además, el área está protegida por normas de conservación urbana y sus inmuebles están inscritos como Bienes de Interés Cultural del Ámbito Distrital.
Durante su época de mayor auge, llegaron a existir cerca de 20 anticuarios dedicados a la restauración, el registro de colecciones y la comercialización de piezas antiguas. Uno de los más representativos es el Anticuario Novecento, presente desde los inicios de la calle. Su propietaria, Carla Sigismund, llegó de Milán a Colombia a finales de los años 80, motivada por el amor, y terminó convirtiéndose en una figura clave del sector.
Actualmente, al rededor de los anticuarios surgieron otro tipo de establecimientos, como por ejemplo galerías de arte ropa de diseñadores exclusivos como Pepa Pombo, Casa Santa María, Victor del Peral, Padova, tiendas de Decoración de Interiores como SOLERO, Hechizoo, Mesas y Sillas, Don Eloy, Artesanías de Colombia. Joyas exclusivas con estilo independiente Carolina Alba, Joyería Schumacher. Oferta gastronómica para pasar una tarde tranquila como La Bifería, Uma Cantina Peruana, Dolce Stella, Y no podría faltar la tienda de juguetes y libros Materile.
La Calle de los Anticuarios cuenta además con parqueaderos cercanos, lo que facilita la visita y convierte a este sector en un destino ideal para recorrer con calma y disfrutar de su riqueza histórica, cultural y estética.